SITUACIÓN ECONÓMICA
El comercio y los servicios tienen su asiento en las grandes ciudades, como Jericó y Jerusalén. En esta capital hay que destacar la economía del templo. Los ingresos de esta institución eran muy pingües y provenían de varios capítulos: el impuesto religioso de dos dracmas que debían pagar cada año todos los judíos, los donativos de los peregrinos, el comercio de las víctimas para los sacrificios, la venta de la sangre de las reses para fertilizar las huertas, etc. En honor a la verdad, hay que decir también que a cargo del erario del templo corrían varios servicios y atenciones sociales. En conjunto, el nivel de bienestar era muy deficiente y no sólo porque la tierra no fuera fecunda, sino porque gravitaban sobre sus habitantes las contribuciones de la potencia dominadora y encima, desde hacía varios siglos, este país de Jesús había soportado la sangría de no pocas guerras y tropas extranjeras de ocupación. |
Obra publicada con Licencia Creative Commons Reconocimiento No comercial Compartir igual 4.0