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CONSPIRACIÓN y MUERTE

Jesús entra triunfalmente en Jerusalén. To­dos los días acude al templo y enseña públicamente en sus atrios. Sus enemigos se unen y traman su muerte; deciden esperar el mo­mento oportuno, para que el pueblo no arme un tumulto que obligue a los romanos a des­truir la nación. Judas Iscariote, un discípulo de Jesús, se pone de acuerdo con ellos para entregar por dinero a su maestro. 

Sabiendo Jesús que su muerte ya estaba próxima, adelantó la celebración de la Pascua. Reunido con sus discípulos, Jesús les anunció que uno de ellos iba a entregarle. Los relatos de la última cena, redactados a la luz de la muerte y resurrección, se centran en la institución de la eucaristía. Después de la cena, Jesús se retira al Huerto de los Olivos, donde será detenido y conducido ante el Sanedrín. 

Jesús pasó la noche detenido en casa de Anás, donde fue objeto de burlas. Allí tuvo lugar el juicio religioso contra Jesús. Apoyados en testigos falsos, le acusaron de querer destruir el templo y el sumo sacerdote lo declaró reo de muerte. Pero para ejecutar la pena máxima necesitaban permiso del pro­curador romano, por lo que lo llevaron ante Pilatos. 

Sabiendo que Pilatos no condenaría a muerte a Jesús por motivos religiosos, decidie­ron presentar varias acusaciones de carácter político: amotinar al pueblo, oponerse a pagar impuestos al César y decir que es rey. Pilatos interrogó a Jesús, pero no halló delito en él, por lo que intentó librarlo. Pero presionado por las autoridades judías, se lavó las manos y lo entregó para que lo crucificaran. Camino del Calvario Jesús debió de sentirse  muy débil; por eso obligaron a un tal Simón de Cirene a llevar la cruz (Mc 15,21). junto a Jesús crucificaron a dos malhechores. El dato más seguro de la vida de Jesús es su muerte en la cruz. Sin embargo, la ejecución está narrada con la mayor sobriedad. Y al narrarla, los evangelistas hacen constantes alusiones al An­tiguo Testamento. En lugar de fijarse en los detalles, insisten en aquellos aspectos que me­jor pueden ayudar a comprender el misterio de la muerte de Jesús.

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