LA IGLESIA, PUEBLO DE DIOS.
Basado en la Constitución Lumen Gentium del Concilio Vaticano II

 

El Reino de Dios había sido prometido a los hombres varios siglos antes de Jesús. Y Jesús empieza su misión anunciando que ha llegado ese Reino de Dios.

Una vez resucitado, Jesús confió a la Iglesia la misión de anunciar el Reino y comenzar a hacerlo presente en todos los pueblos. Por eso Iglesia y Reino de Dios no son lo mismo: La Iglesia es portavoz del Reino de Dios y vehículo para hacerlo presente en este mundo. Y, mientras lo ve crecer poco a poco, desea que este Reino llegue a su plenitud.

 
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Sampedro J.C. et alii. Un Pueblo en Camino. Ed. Aguaclara. Alicante 1984.