1.8. JOAQUÍN SUÁREZ.

Tiro porque me toca.
Hagan juego, señoras y señores


Los alumnos encuentran en el armario de la clase el típico regalo de Reyes: la caja de los "juegos reunidos"; en ella están, entre otros, el "juego de la oca"; un juego más que un juego, como vamos a comprobarlo jugando y recapacitando sobre a qué jugamos y lo que nos jugamos en él.

Viaje iniciativo
Un recorrido sobre el tablero del destino, plagado de peripecias, peligros y zancadillas, reveses de la fortuna y golpes de buena suerte, aventuras y desventuras del viajero que eres tú, expuesto a la incertidumbre y a los riesgos propios de la existencia del hombre. Viajero impenitente (y penitente) por un sendero tortuoso que conduce, entre tropiezos y saltos hacia delante o hacia atrás, finalmente al Jardín del Paraíso ansiado. Todo le acontece de camino al peregrino que pone en juego su vida, que ya avanza, ya se detiene, ya retrocede en el juego de la oca como en el juego de la vida misma.

Espiral
La forma sinuosa propia de todo desarrollo progresivo, del movimiento que se desenvuelve y despliega, la cinta transportadora del destino universal en cuyo dinamismo se inserta nuestro destino individual. Donde un paso atrás puede suponer un salto hacia delante, mientras que una rápida carrera puede precipitarse de bruces en el abismo. Ahí es nada.

Centro
Tener un centro o un punto de referencia ayuda, quien no sabe hacia dónde quiere ir difícilmente llegará. Todo confluye hacia un centro y se encamina a alcanzarlo. Un espacio-tiempo centrado nos salva del caos, orienta nuestros pasos, inscribe nuestros errores y fracasos en relación con el éxito final.

Puente
En este ritual lúdico, el puente es el que me transporta de una situación a otra, de un mundo a otro mundo. Toda realidad mediadora es puente, "pontífice" significa constructor de puentes, y más aún. Hacer de puente para otros, servirles de conciliador entre dos orillas opuestas, transportarles (como en la leyenda hagiográfica de san Cristóbal), facilitarles la superación del obstáculo que han de atravesar en su camino. "De puente a puente y tiro porque me lleva la corriente". ¿Por qué me dejo llevar por la corriente? ¿Por qué aprovecho la corriente? No sé. No sé.

Pozo
La honda Sabiduría viene expresada por el Pozo del Conocimiento; caer en profundo pozo o salir del pozo de la depresión, por ejemplo. Las reglas del juego dicen que tú no puedes salir del pozo, es otro el que te tiene que sacar de él, quedándose él en tu lugar, aguardando, a su vez, que otro le saque a él. Vaya, vaya. Recuerdo que Jesús ofrece su Agua Viva a una señora que simplemente iba a por agua al pozo, ahondando juntos en las turbulentas aguas de su insaciable sed de amor.

Laberinto
Remite a la sensación de sentirse perdido (¿qué niño no ha pasado alguna vez por el angustioso trance?), preso del pánico al no encontrar salida al enredo en que me he metido. Pero todo laberinto tiene una salida airosa, hay que dar con ella.

Cárcel
¿Quién no se ha sentido encerrado, retenido, atrapado por alguna relación, obligación o situación en que estaba preso? Antiguamente, colegios e internados remedaban la disciplina carcelaria o cuartelaria. Hasta mi habitación puede convertirme a mí en mi propio carcelero.
Proseguimos con las casillas muerte, posada...
Así, jugando "de oca a oca", nos vamos adentrando en el misterio del hombre sobre el tablero del mundo y el camino de la vida. Un juego que da mucho de sí y mucho de nosotros mismos.

El lenguaje simbólico
"El lenguaje simbólico contribuye a establecer "puentes" entre las distintas ciencias, culturas, religiones; con ese lenguaje, las personas tienen más elementos para enriquecerse con las visiones de los "otros" y, por tanto, para tolerarse; el símbolo nunca avasalla, ni agota la realidad, sino que la respeta y ofrece nuevas posibilidades de lectura; sensibiliza en la belleza de lo cotidiano; abre las puertas al Misterio."

Roberto Lastra, "El juego de la oca, -una propuesta interdisciplinar-". Edit. CCS.

(Artículo de la Revista Presencia nº 89 - diciembre 2006 - AULA ABIERTA)